lunes, 5 de enero de 2009

Día 1 en Huasco


Volver al lugar donde viví los últimos diez años de mi vida es relativamente raro. Pero a la vez es reconfortante, porque cuando veo a las personas con las que me relacionaba casi diariamente, con quienes compartí tantas historias, soportaron cada una de mis locuras, escuchando mi estruendosa risa. Y que lo sigan haciendo, es de lo mejor. Aunque eso implique tener que caminar bajo el sol por la costanera, y yo reclamando y suplicando estar en un lugar con sombra.
Me gusta estar aquí porque cuando salgo no necesito tomar mil colectivos para ir a un lado, porque al ser pequeño, es tranquilo y llegas a todas partes sin demorar demaciado.
En definitivo, a Huasco no lo cambio por nada. Aunque derrepente me de la locura y quiero volver a La Serena porque extraño a mis amigos de allá. Pero cuando estoy en L.S quiero estar aquí.
Unir ambos mundos sería un verdadero caos, me gusta como está. Y, bueno, así tiene que ser, y punto.

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